Prueba coches electricos | Auto Sprint

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Hemos probado los coches eléctricos en condiciones normales de uso y en una gran ciudad como Madrid. Nuestra conclusión es que aún no es momento de comprar uno de estos vehículos a no ser que vivamos en un chalet. Las infraestructuras necesarias para la carga aún dejan mucho que desear y es muy probable que nos quedemos tirados sin energía en algún momento.
El Peugeot Ion, hermano del Mitsubishi, y el Smart eléctrico han sido los dos vehículos que hemos probado.

Por: David Herranz

Los coches eléctricos ya han dejado atrás la etapa de desarrollo. Las primeras entregas a clientes, en su mayoría empresas y leasing, autoridades y organismos gubernamentales, se están llevando a cabo en la actualidad o en un breve periodo de tiempo, como los C30 de que tendrán lugar inmediatamente después del verano. A la marca Renault tambien le queda muy poco tiempo para estar en la calle con sus eléctricos.

A día de hoy lo que podemos ver, probar y comprar es el Ion y su hermano gemelo el i-MiEV. Las primeras unidades del Smart Fortwo Electric Drive o el Renault Twizy, que pueden ser ya reservadas, serán entregadas a principio de 2012. Para nuestra hemos contado con el Smart y el Peugeot y, si el Peugeot Ion ha sido del todo satisfactorio como vehículo urbano y práctico, al Smart tuvo que venir a buscarle la grua. El problema que nos surgió fue que al enchufarlo para recargar cuando tenía un 20% de batería y tras un día entero enganchado a la red, había perdido toda su carga y no fue capaz ni de arrancar. La explicación de la marca fue única y exclusivamente que había tenido un fallo en la batería. Sólo diremos de este vehículo que su velocidad punta (limitada) es de 100 km/h y que pueden ir en él dos personas en vez de cuatro o cinco como en el resto de modelos.

El otro coche eléctrico que utilizamos durante toda un semana fue el Ion. Éste, al igual que el Mitsubishi o el Volvo C30 Eléctrico, se recarga en los enchufes normales de la vivienda. Una recarga completa tarda unas 6 horas y la autonomía de estos vehículos es de hasta 150 kms por cada carga completa. Alcanzan una velocidad máxima de 130 km/h y tardan unos 4 segundos en acelerar de 0 a 50 km/h. En el caso concreto del Ion fuimos capaces de alcanzar 137 km/h aunque la sensación a esa velocidad es de poco control sobre el coche, sobre todo por su estrechez y gran altura que produce muchas derivas a causa del viento.

En nuestro caso al contar con un garaje particular con enchufes no tuvimos mayor problema en recargar el coche pero ¿que pasa cuando vivimos en un piso?. Como no vamos a tirar un prolongador de 50 metros por el balcón hasta la calle, hemos de buscar puntos de recarga públicos. En Madrid tenemos uno en la Puerta de Alcalá y los de El Corte Inglés en Xanadú, El Bercial y Castellana que ofrecen de manera gratuita el servicio de recarga. Llamamos al Ayuntamiento y no saben nada de puntos de recarga pero el caso es que en el de Puerta de Alcalá si no dispones de una tarjeta especial no puedes cargar. En cuanto al aparcamiento el Ayuntamiento nos dice que es gratis en la zona regulada con tiquets pero preguntando a tres controladores a pie de calle ninguno de ellos sabe nada de ello; en fin, un absoluto caos que sólo demuestra lo poco organizada que está a día de hoy la regulación de este tipo de vehículos. Si alguien se compra uno de estos coches que tenga muy en cuenta dónde va a ir cada día con el vehículo y dónde va a poder recargarlo.

Contando que no disponemos en España con una infraestructura adecuada, echamos números para ver si compensa su compra por ahorro de energía y costes. El coste por kilómetro es de aproximadamente 2 euros cada 100 kms. Si lo traspasamos a gasolina, hablaríamos de un consumo de litro y medio cada 100 kms. Si lo comparamos con un coche de 5 l/100 kms, el ahorro es de 3,5 litros cada 100 km, es decir, unos 4,5 euros/100 km. Si queremos amortizar 16.000 euros de la diferencia con un coche de 12.000 euros (hay una ayuda estatal de 6.000 euros), estamos hablando de amortizar el coche en unos 355.000 kms. Haciendo los 150 km diarios, el tope de su autonomía (unos 50.000 al año), serían unos siete años. Economicamente no compensa.

Hablando de forma concreta del Peugeot Ion, el coche mide 3,5 metros de largo, es bastante estrecho y alto. En su interior caben 4 adultos perfectamente en sus 4 plazas homologadas y lo que nos sorprende es la sobriedad de los interiores. No tiene volante regulable, ni climatizador ni casi equipamiento. El nivel de equipo como utilitario es bueno pero no por lo que cuesta. Lo malo tambien es que no hay distintas versiones y niveles de equimamiento; sólo hay una única versión.

A la hora de conducirlo en el cuadro nos encontramos un velocímetro digital y una aguja que hace las funciones de cuentarrevoluciones, pero que indica la cantidad de potencia que se está usando para moverse, o la energía que se está recuperando en las deceleraciones, con una zona verde en la que nos debemos mantener siempre que podamos y obtener así el mejor rendimiento. Dos relojes completan las indicaciones, el de la izquierda la cantidad de batería que queda y el de la derecha cuentakilómetros con función de autonomía en kilómetros.

El Ion es un auténtico coche urbano, bien equipado para su segmento pero con un pobre acabado interior. 4 plazas decentes, discreto maletero y su punto fuerte, facilidad de conducción y maniobra. Lo peor su precio de 34.000 euros sin descontar las ayudas vigentes a su compra.
La cuantía de la subvención es del 25% del precio de venta antes de impuestos para todos aquellos vehículos que se propulsen total o parcialmente con electricidad de la red siempre que no se superen las siguientes cuantías máximas: 2.000 euros para aquellos vehículos con autonomía exclusivamente eléctrica no superior a los 40 km y no inferior a 15 km, 4.000 euros para aquellos con autonomía exclusivamente eléctrica superior a 40 km e inferior o igual a 90 km y 6.000 euros para los de autonomía exclusivamente eléctrica superior a 90 km.
Los vehículos que pueden acceder a la subvención serán vehículos eléctricos nuevos, entendiendo como tales aquellos cuya propulsión se realiza, total o parcialmente, por la electricidad de sus baterías, cargadas a través de la red eléctrica. Contarán por tanto con posibilidad de subvención, los llamados híbridos enchufables, que sean capaces de recorrer en modo totalmente eléctrico más de 15 kilómetros, y los eléctricos de autonomía extendida como el Opel Ampera y el Chevrolet Volt.

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